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sábado, 9 de diciembre de 2017

El Batman de Tom King 7: 'Some of These Days' (Annual 2 USA), con Lee Weeks y Michael Lark


Aquí es a donde quería llegar con tanta prisa. Esto. Este simple cómic, tan solo el doble de largo que un número normal, es el punto clave de la serie, por ahora. Reconstruye el pasado, contextualiza el presente y da pistas del futuro. Además, este pequeño tebeo se ha convertido en uno de mis favoritos de Batman. Sí. Corro el riesgo de comentar cada viñeta de cada página porque todo me llega. Todo está bien. ¿Estoy diciendo que es un cómic perfecto? sí, básicamente. Así que no os lo perdáis. SPOILERS y lágrimas a continuación.


Dejad que comente primero el apartado gráfico, brevemente, y así nos lo quitamos de encima, que ya sabéis que no se me da muy bien. Sin desmerecer el buen trabajo de Michael Lark en las páginas finales, aunque sí diré que por algún motivo sigo sin sentirme cómodo con el color de June Chung, aquí los que arrasan son Lee Weeks en el dibujo y Elizabeth Breitweiser en el color. Qué atmósfera, madre mía. Una gozada.

Ya entrando en la historia, os confesaré algo: incluso yendo muy a tope con la pareja Bat/Cat, incluso creyendo que sí, que ella es el gran amor de Batman, me chocó que Tom King me diese la razón tan aplastantemente en su etapa. Bruce y Selina se quieren, se lo dicen sin reservas, y ellos mismos tienen claro que están hechos el uno para el otro. Apenas queda nada de la tensión que les caracterizaba. Oh, ya digo, me parece bien el cambio, es lógico llevar la relación a una nueva fase, pero pocas veces se había visto anteriormente en ese plan a los personajes. Entonces llega este cómic, y todo encaja. Porque King retrocede en el tiempo y nos explica cómo se fraguó la verdadera relación, por así decirlo, entre Batman y Catwoman. Lo que conocíamos de otros cómics era solo la capa más superficial, no sabíamos qué sentían los personajes en realidad.

Ah, conviene tener claro que King solo tiene en cuenta lo que le conviene del canon. De momento aquí altera de alguna forma la mayoría de historias previas con Catwoman con un detalle que comentaremos en breve. Pero es que... ¿a qué canon debería haberse ajustado? De hecho, la parte de Catwoman en 'Silencio', como mínimo, ya se alteró con New 52. Y con Renacimiento... ¿qué es canon y qué no? Francamente, con una continuidad tan irregular como la de DC, lo mejor es tener solo en cuenta lo primordial y estar abierto a que cada autor juegue a su gusto con los detalles. Es más, King parece considerar "más o menos oficial" hasta tres versiones distintas de los primeros pasos de Batman. Qué más da.

Digo todo esto porque el detalle que cambia es que al principio de esta historia, ambientada, recordemos, en el inicio de la carrera de Bats, Catwoman ya ha descubierto que en realidad es Bruce Wayne. Esto me lleva a destacar algo que ya avancé en mi anterior reseña, que la Catwoman de King es una fuera de serie, capaz de hacer cosas aparentemente imposibles sin que sepamos cómo. Al igual que el propio Batman. Ambos amantes están bastante igualados en, al menos, un cierto número de habilidades. Esta no es simplemente una ágil ladrona que atrae a Batman, es su alma gemela. Capaz de colarse (más de una vez) en la Mansión Wayne e incluso en la Batcueva, de robar el Batmóvil o de jugársela a Bruce para impedir que la siga. Pero con estas incursiones no busca ni el dinero ni los gadgets. Le busca a él.
Hay un momento en el que finalmente se encuentran en plena mansión, poco antes de que ella vuelva a escapar. Y todo en esa escena me fascina.

La vulnerabilidad que se respira en este momento me mata. Hemos visto mil veces a Bruce junto al cuadro de sus padres, pero verlo disfrazado y acompañado de alguien es una imagen tremendamente poderosa. Está desnudo. No es Bruce el millonario huérfano ni Batman el Caballero Oscuro, es todo, es él al natural, hablando de algo profundamente personal y en un escenario muy íntimo. Y está con alguien. Con ella. Que también se muestra tal y como es. Atended a su mirada, a todo lo que dice. Es una mujer solitaria, depresiva, a quien la vida ha hecho diferente, que sabe que ya no está sola, y sus ganas de conectar con esa otra persona igual que ella traspasan la página. Nunca había sentido de forma tan emocional la caracterización de marginados en estos personajes. Quiero decir, incluso si no les conociese previamente, tras leer esto entendería quiénes son y por qué, y más importante aún, les querría.

Es una conexión tan genuina, se expresa tan bien y tan directamente, que la atracción, arrolladora, de la que es imposible escapar, se explica con jugueteos y diálogos a medias. Y, simplemente... lo pillamos. Se entiende todo lo que está pasando. Selina ha penetrado todas sus defensas, literal y figuradamente. Se ha metido en su dormitorio y ha llegado hasta la perla de su madre que conserva (pero no se la lleva, por supuesto que no). Es uno de esos casos donde el escenario, los objetos y la acción literal están cargados de significado. Y Bruce descubre que ahí fuera hay alguien que le conoce. Que le conoce de verdad. Y la mezcla de emociones que le provoca eso le asusta. Cómo no.

Pero hay más, porque la razón de que Catwoman le busque con tanta insistencia va más allá de lo que he comentado hasta ahora, y es algo que no esperaba, un añadido a su relación que la altera considerablemente: quiere ayudarle a ser más fuerte. Probándole, forzándole a darse cuenta de sus debilidades. Esto le da un nuevo matiz a todo lo que conocíamos. Las persecuciones, las jugarretas... de pronto son la forma de Selina de expresar preocupación, de decir que le importa. De avisarle de que tiene que ser aún mejor.
Pero... es Batman. Así que descubrimos que él ya sabía dónde encontrarla y que podría haberla detenido prácticamente desde el principio. Lo cual también da un nuevo matiz a la relación que creíamos conocer: ese tira y afloja, esa rivalidad en la que llevan años y años, es porque Batman deja que ocurra, es su forma de estar con ella. Porque esa conexión que Selina tuvo clara, ese entendimiento, funciona también en la otra dirección. Él también la ha calado a ella, también ha sentido que ha encontrado a su alma gemela. También ve a alguien tan roto y deprimido como él, de exactamente la misma forma, y que también necesita a alguien con quien compartir la soledad. Al final, entre lo que nos revelan uno y otro, entendemos que durante todo este tiempo no es que Batman y Catwoman hayan sido enemigos que se atraen y que se acabaron enamorando. No, son dos enamorados que han vivido su relación a su peculiar manera porque ninguno de los dos es precisamente normal.

Fua.
Pero las cosas como son, incluso con todo esto seguía con la mosca detrás de la oreja. ¿Y si al final esto es para decirnos que ojito con lo bien que Selina capta a Bruce, que podría ser peligrosa? ¿y si ahora que están a punto de casarse, en el presente, se la juega? estoy siendo paranoico, seguro que no ocurre nada así, pero... ¿y si...?

Pero entonces... saltamos al futuro. Y me desarmo por completo, porque veo el final. Uno que no imaginaba.
Están casados, son viejos y... normales y felices. Lo han conseguido. Siguen discutiendo sobre cómo se conocieron, si en un barco (Batman nº 1, 1940) o en las calles de Gotham ('Año Uno', 1987). Tienen una hija, Helena, como ocurrió en Tierra-2, una versión desaparecida hace décadas. Helena es ahora la protectora de Gotham, la nueva Batwoman, suponemos. Así que aunque Bruce esté retirado todo sigue en orden. Puede ser feliz y... sí, morir. Morir de una enfermedad normal. En la cama, rodeado de sus seres queridos y aún enamorado de su esposa. La mejor muerte posible para Batman, la que pensó que nunca tendría.

Un final, maravilloso, precioso, emotivo como pocas cosas relacionadas con Batman he visto, que nunca llegará, porque Batman no se hará viejo ni terminará jamás. Pero este es el final para la etapa de King. A saber que nos deparará dicha etapa, pero este es el final que le pondría. Un final que siempre tendremos sin importar lo que hagan los autores que vengan después. Como Batman nunca acabará, siempre podemos imaginar que pase lo que pase, su final sería así. De esta manera, King se asegura de dejar su huella. Incluso mete un diálogo para usar en caso de emergencia: si en el futuro otra persona o los jefazos de DC dicen que nada de lo que hizo King es canon, eso es que esa nueva versión será de otra realidad. Pero el caso es que, hoy por hoy, este es el futuro de nuestro Batman. King confirma así sus planes para él y Catwoman. Se van a casar. Van a tener una hija. Todo va a ir bien. Quizá ha querido avanzárnoslo porque se avecinan momentos muy duros y quiere tranquilizarnos, o quizá, y esta es una teoría muy retorcida en la que no quiero pensar, nada de esa felicidad llegará porque ESTE final es el que transcurre en otra realidad. Je. Incluso aunque nos acaba de revelar cómo termina, el futuro es incierto y está abierto a la interpretación. Al menos para alguien que le da tantas vueltas a todo, como yo.

Nada de eso es relevante. Este bendito cómic no necesita contexto ni encajar en la serie que estamos tratando. Es totalmente independiente y autosuficiente. Es, sencillamente, el cómic más emotivo de Batman que recuerdo, uno de los mejores del personaje en esta década, y el mejor sobre su relación con Catwoman. Una auténtica maravilla. Y la confirmación de que estas son la clase de historias que de verdad quiere hacer Tom King en la serie. Por mí, adelante.

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