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lunes, 5 de junio de 2017

El Batman de Tom King 2: 'Yo soy Suicida', con Mikel Janín


Seguimos analizando lo que ofrece la serie actual de Batman, que en este segundo arco pone de manifiesto las intenciones de King para el personaje a lo largo de esta trilogía. Ojo que van SPOILERS. Tenéis 'Yo soy Suicida' en las entregas 5, 6 y 7 de la edición española.



Esas intenciones parecen ser, más que hacer avanzar el statu quo de Batman, simplemente explorar y matizar, según su punto de vista, sus rasgos psicológicos más definitorios... e íntimos. 'Yo soy Suicida' tiene un argumento sencillo que no pone nada patas arriba: Batman reúne a un equipo de criminales para asaltar la isla de Bane, raptar al psicopirata, y así salvar a Gotham Girl. Todo parece complicarse pero en realidad forma parte del plan maestro de Batman, cómo no. Un argumento entretenido pero sin mucho jugo ni sorpresas reales. Oh, pero es que la clave está en los matices que King da al personaje, del cual acaba sacando una reflexión esencial sobre él, del mismo modo que anteriormente dejó claras la debilidad y futilidad de Batman en su lucha contra el crimen... pero también su capacidad para inspirar y su inquebrantable voluntad y resistencia. Lo lamentable en equilibrio con lo admirable, algo que también se dará aquí.
Lo que hace que esta historia sea superior a la anterior, más allá de que lo que plantea del héroe me parece más interesante, es que esta vez el argumento está perfectamente estructurado, nada sobra ni falta, cada número es distintivo y forman un conjunto trepidante y adictivo en contraste con lo reflexivo del material sobre los personajes, con el que el estilo del escritor se desata para crear una atmósfera poética, emocional y autoanalítica que a mí por lo menos me seduce por completo. Arco completísimo vaya, tan rico como divertido y que encima cuenta con un espectacular, pulcro y precioso dibujo de nuestro Mikel Janín, que encaja mucho mejor que Finch con lo que propone King.

Entrando ya en materia, hay dos claves en esta historia. Una se puede intuir por el título, y la otra es la relación del héroe con Catwoman, que se seguirá desarrollando en futuros números.
Empezando por Selina, no puedo aplaudir lo suficiente que King, utilizando la supuesta masacre cometida por la delincuente, se deje de jugueteos e indirectas y plantee un romance serio e imposible entre dos adultos que se conocen en profundidad y que no están bien de la cabeza, pero que al estar juntos... mejoran un poco. Usa el recurso de las cartas para que veamos a los personajes abrirse y revelarnos matices que solo confesarían a su alma gemela. En lo que respecta a la carta de Selina, me parece muy certero y bonito cómo fundamenta las cruciales diferencias morales entre ambos en su infancia. Unas diferencias llevadas al extremo por lo que en teoría ha hecho Selina, y que cumple varios propósitos: por un lado, que su situación sea tan crítica hace más creíble para el lector la falsa traición a mitad de la historia, lo cual enriquece la aventura. Pero lo principal es que pone de manifiesto la irrompible conexión entre ambos y la confianza de cada uno en que el otro hará lo que se espera que haga. Selina nunca dice a Bruce que sea mentira que haya cometido esos crímenes, ni le pide que luche por librarla de la pena de muerte y demostrar que es inocente. No hace falta.
La sensación de que estamos ante la historia definitiva de Batman y Catwoman es poderosa, tanto por el contexto como por cómo se hablan, pero casi es mejor comentar eso en el próximo análisis, sobre un pequeño arco dedicado enteramente a esto.

Ahora, la reflexión que aporta King al personaje y que da título a la historia. A ver. Ahondar en la psicología de Batman es complicado porque... ¿qué psicología exactamente? Batman tiene tantas versiones, tantos rasgos creados a voluntad de cada autor que lo ha ido trabajando, que cuesta verlo como un personaje tangible, a veces. Para hacerlo hay que rechazar algunos matices que pueden chocar con la idea que cada uno tengamos de Batman y quedarnos solo con "nuestra" versión. Sencillamente, Batman, Bruce Wayne, no puede ser todo lo que han descrito que es a lo largo de los años. Pero el caso es que lo es, razón por la que es un icono tan amplio y fascinante y por la que me parece brillante la idea de Morrison de hacer que TODAS las historias de Batman sean canon (salvo las específicamente alternativas, como The Dark Knight Returns). Batman, por tanto, no es un personaje tridimensional, sino... interdimensional. O algo así.

Dicho esto, creo que King apuesta por los extremos. Su Batman, aunque muestra convenientemente el esfuerzo que supone, es el puto amo del universo (se vuelve a repetir lo de "no es imposible. Es Batman"), pero también se muestra roto y vulnerable como pocas veces he visto. Y aunque quizá "mi Batman" sería menos omnipotente y también más sano mentalmente, esto da en el clavo con muchas cosas según mi entendimiento del personaje y funciona de maravilla gracias a cómo ejecuta King su jugada.
Bruce está dispuesto a lo que sea por curar a Gotham Girl, por la que se siente responsable, lo cual ya apunta a ese comportamiento suicida del que habla el título. Y de hecho le vemos ir un poco "a lo loco". Pero claro, lo que importa es que sigue sin cesar pese a las complicaciones que surgen en la misión. Y siempre repitiendo el monólogo dirigido a Bane, como un mantra para recordarse a sí mismo que no puede rendirse. Interpreto esto, además, como una muestra de que Bruce teme y odia a Bane de un modo quizá más personal que a otros enemigos.
El núcleo de la historia se concreta una vez que la misión se ha ido aparentemente al traste. Mientras vemos a Batman recorrer la prisión a toda velocidad, superando cualquier obstáculo como solo él podría, listo para llegar hasta Bane pese a que la victoria parece imposible, como si buscase morir, leemos la carta de Bruce a Selina, que nos da contexto y nos descubre uno de los rincones más personales y ocultos de Bruce. Cosas que no cuesta imaginar como la trama principal en una historia deprimente, intensita y bastante coñazo, pero que aquí queda genial porque son unas pequeñas confesiones sobre sí mismo dirigidas a una única persona. King busca solo aportar un par de matices, no hacer un mundo de ello. Por eso lo hace en un solo número mientras hace el argumento avance solo a través de la acción frenética de Janín.

El Batman espectacular en contraste con el Bruce más vulnerable. Descubrimos que es consciente de que el concepto de Batman es ridículo. Un hombre adulto disfrazado de murciélago y con gadgets, que cree que pegar a criminales soluciona algo. Pero es que no es la voluntad de un hombre adulto, sino la de un niño traumatizado. Adoro esto, desde hace un tiempo me parece una de las claves del personaje, y creo que se resalta poco. Pero King va más allá, porque hace que Bruce revele que de niño se intentó suicidar. Pero finalmente decidió "morir" de una forma más noble y con más significado: renunciar a su vida, entregarla a luchar contra el crimen y defender a los inocentes tan desesperados como él. Como resumió Morrison en su etapa, decidió convertirse en el guardián que no estuvo ahí para él (una de las mejores descripciones de Batman que he visto, ya que estamos). Según King, Batman es la decisión de un niño. La decisión de morir.
Normalmente me cansa que se ceben en el trauma del personaje, pero telita con esto. Me parece potentísimo. Y refuerza la sensación de que está yendo a lo loco a por Bane. Más aún cuando Bane le dice que, como también le sucede a él mismo, no tiene valor para suicidarse así que va en busca de un monstruo para que le mate. ¿Qué demonios, Batman? ¿es que tu cruzada no es más que una excusa para intentar que te maten? No. Aquí es cuando entra el factor "héroe puto amo". Porque por supuesto, todo ha sido parte del plan, todo el equipo ha cumplido con su parte, y Batman se lleva al psicopirata.
Y ahí está la sentencia de King sobre Batman en este arco, el aspecto primordial que quería tratar: Batman no valora su propia vida, según él, no tiene. Por tanto está listo para morir en cualquier momento y eso es muy triste... pero siempre cumpliendo la misión, triunfando, salvando vidas y deteniendo a los malos. Y eso mola un huevo. Esto nos lleva al primer número de la serie. Batman iba a morir, pero el avión estaba salvado. La cosa está clara.

Solo queda por descubrir qué reflexión final tiene preparada para la última entrega de la trilogía, con la revancha de Bane. Lo veremos en unos meses. Pero antes, un pequeño interludio que finaliza la subtrama de Catwoman. Lo veremos el mes que viene.

7 comentarios:

  1. Un análisis genial para un arco maravilloso, no se puede decir más.

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  2. Debo decir que este arco me gustó más que el otro. Es decir, el otro estaba bien, pero......es lo que dices con este. Las implicaciones que esta historieta levanta sobre la psicología del Batman son muy chulas. Que se vea como un "muerto" en vida, que lo da todo hasta que le llegue la inevitable "confirmación" de lo que él es,.......buufff, pelillos erizados. Ya también el tema de la relación con Catwoman remata la faena.

    Aunque sinceramente, los momentos de "puto amo Batman" son un pelin exagerados con King. Es decir, si en la anterior me rompió mucho aquello de que Batman alcanzara un avión volando con una silla ejectora, aquí que se arme la espalda él solo después de la paliza de Bane es que me mató.

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  3. Gran análisis y arco,el retrato del personaje en el número 11 me parece de lo mejorcito que he leído de Batman.

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  4. Deberias ver la serie de Adam West de Batman para hacerle un homenaje y contrario a ti considero la pelicula de los 60 una de las mejores ya que no necesitaba oscuridad y violencia. Y como dijo charly de DC Comics Universe aumento las ventas de comics y productos a niveles historicos.
    Eso es solo mi opinion

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    Respuestas
    1. Si pusieran la serie en Netflix la vería encantado. A mí la peli me gusta. Al igual que la reciente versión animada (esa aún más).

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    2. Ah, es que como vi un listado donde aparecia en este blog lo malinterprete siento que muchos niños de ahora estan con su realismo oscuro. Yo solo he visto la animada, la de los 60 y el regreso a la baticueva de 2003 ( muy buena te muestra como hicieron la mitica serie) tal como dijo un comentarista en el video de charly, eso demuestra que batman es abierto a muchas interpretaciones, en esa época los cómics sufrían censura.
      Adam West era un grande, vino a Argentina varias veces y Walter Armando un amigo suyo le dedicara este fin de semana un libro de sus amistad con west en Buenos Aires según las noticias.
      Deberías reseñar la animada una comedia divertida.
      Y este año creo saldrá la segunda.
      Hmm te puedo recomendar Batman in color en facebook es un grupo secreto dedicado a la serie.
      https://www.facebook.com/groups/345635222157569/?multi_permalinks=1315619615159120&notif_t=like&notif_id=1497585858413511
      Un saludo Dr Indy


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