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martes, 7 de noviembre de 2017

El Batman de Tom King 4: 'Yo soy Bane' (números 16 a 20 y 24 USA), con David Finch y Clay Mann (epílogo)


Llegamos al final de la saga en la que King se propone analizar a Batman para recontextualizarlo de cara a futuros proyectos. Un final sencillo y claro con una reflexión apropiadísima que encontraréis en los números 9, 10, 11 y 13 (epílogo) de la edición española (en el 12 tenéis un recomendable descansito con un caso autoconclusivo en compañía de la Cosa del Pantano). Aviso de SPOILERS. IMPRESCINDIBLE que hayáis leído el 13, porque voy a desvelar su gran sorpresa.


Esta reseña se me resiste. ¿Cómo analizar en profundidad lo que viene siendo una pelea final en la que todo está claro y solo queda disfrutarla? Algo menos interesante que 'Yo soy Suicida' y 'Azoteas', Este es el tercer acto, el clímax. No hay más. Bueno, sí, un par de detalles majos que conviene señalar antes de entrar en materia:
El BatBurger. Qué maravilla. Me chifla que King apueste por introducir este tipo de humor. Como recalcaré más adelante, su Batman está completamente fuera de la realidad, y estas notas cómicas ayudan a crear un sentimiento muy específico de "cuanto menos en serio te tomes a Batman, más mola". La dinámica entre los Robins. Que Bruce coma las hamburguesas con cuchillo y tenedor. Una gozada. Oh, muy divertido también que Bats pueda colarse, a saber cómo, en la Fortaleza de la Soledad.

Pero venga, al lío: Batman vs. Bane. Un pulso definitivo entre dos titanes de implacable voluntad. Este enfrentamiento nos revelará qué mueve, en lo más hondo de su ser, a Batman. Qué le da fuerzas para aguantar tantos golpes y seguir levantándose. Es el arco más simple en lo que llevamos de serie, pero es que King apuesta por la emoción y la épica, con una conclusión final para su tesis tan sencilla como acertada. Lástima que lo acompañe Finch, que definitivamente no me pega con el tono de esta etapa.

Creo que a estas alturas ya sabemos que King no pretende hacer a un Batman realista, sino más bien una celebración hipervitaminada de todo lo que representa. Por tanto, su Bane es equivalente a ello: una auténtica fuerza de la naturaleza. King parece considerarlo el enemigo de Bats con mayor potencial para ser el perfecto rival de Batman, su igual. Y realiza un gran trabajo convenciéndome de ello. Primero, con ese resumen en paralelo de las vidas de Bruce y Bane. Dos vidas marcadas por la tragedia y el dolor, pero mientras que uno tuvo a gente buena (Gordon y Alfred, siempre los padres simbólicos de Batman) que le permitió desarrollar una inquebrantable voluntad en base al recuerdo de sus padres, el otro vivió un infierno en soledad que dirigió su voluntad hacia la tiranía y el terror. Nada nuevo bajo el sol, cierto, pero hay que ver qué bien funciona. Es difícil no sentir escalofríos cuando, ya convertidos en lo que son, uno oye hablar por primera vez del otro.
Además, King continúa con sus diálogos de repetición casi musical, poniendo en boca de Bane un discurso que a base de insistencia y de explicar con exactitud una y otra vez el título de este arco acaba volviéndose épico y aterrador como por arte de magia. Al final uno acaba pensando "madre mía Bane, vaya bestia parda". Pero hay más.
Porque King tiene la absolutamente genial idea de poner a Bane recorriendo Arkham en busca de Batman y destrozando por el camino a cada enemigo del Murciélago. Es aquí donde más brilla esa filosofía del escritor de pasarse el realismo por el forro con tal de que todo mole tanto como sea posible. Bane resiste el gas del Espantapájaros porque él no tiene pesadillas, LAS PROVOCA, como dijo el propio Batman durante 'Extrañas apariciones'. Rompe el hielo de Mr. Frío aunque este explica que es científicamente imposible. "Imposible no. Bane", dice, como dijeron de Bats en arcos anteriores. Pero es que todos son así. El Acertijo abre en segundos una cerradura diseñada por Mister Milagro con tecnología de Nueva Génesis. La cerradura de una celda impenetrable hecha para contener al Joker. ¿Veis? Batman y sus villanos son seres tan imposibles como Superman o Wonder Woman, aunque técnicamente no tengan poderes. Adoro este enfoque.

En esta atmósfera de DIOSES, asistimos a la batalla final. No hay nada que explicar sobre la épica del enfrentamiento ni sobre las hostias inhumanas a las que milagrosamente sobrevive nuestro héroe, así que vamos al porqué lo consigue, pues esa es la idea con la que nos quiere dejar Tom King. Francamente... me parece intachable. Entre golpe y golpe nos recuerdan los acontecimientos que nos han llevado hasta aquí. La supuesta conclusión es decirnos que Bruce lo ha conseguido todo, incluida una derrota imposible de Bane que nos deja el "¡soy Batman!" más satisfactorio en tiempo, porque la supervivencia de Claire, Gotham Girl, garantiza la victoria a largo plazo de Bats en su guerra contra el crimen. Pero en la última y maravillosa página el propio Bruce nos aclara, le aclara a su madre, que lo que le mueve y le da fuerzas a la hora de la verdad no son ni sus padres ni la guerra contra el crimen. "Claire necesitaba ayuda, así que ayudé. Eso es todo. Es lo que siempre ha sido". Y ya está. King ha ido desmenuzando cada elemento de la psicología de Bruce para llegar a la única conclusión posible: al final, solo se trata de ayudar a la gente. Bajo todas las capas y matices que queramos darle, eso es Batman: un héroe.
Quizá no sea nada nuevo todo lo que ha planteado King hasta ahora, pero, ay amigos, la sensación de reencontrarme con uno de mis héroes favoritos en su forma más pura y emocional ha sido maravillosa.

-No necesitas una buena muerte para que esté orgullosa de ti.
-Sí, madre. Lo sé.

Fua. No se me escapa la importancia que esto tiene para Bruce. Al fin y al cabo la conversación con su madre es una alucinación, así que esa experiencia cercana a la muerte supone un autoanálisis del que Bruce sale queriendo cerrar la puerta a los puntos más tormentosos de sí mismo. "No hago esto por una obsesión. No necesito una buena muerte. No tengo nada que demostrar". Al menos, desea creer eso. Está claro que una vez sentadas las bases en esta trilogía, King tiene planes al respecto. Eso me lleva a la presencia de Catwoman como aliada y alma gemela de Batman, y eso me lleva al epílogo, que supone un punto de inflexión para esta trama y para la evolución de Bruce. Conviene apuntar que en su crossover con Flash ('La Chapa'), y sin revelar demasiado del mismo por si lo queréis leer, Bruce descubre que quizá intentar llevar una vida feliz sea una opción válida que sus padres apoyarían. Lo cual cuadra con el viaje introspectivo en el que King ha metido al personaje. A lo largo de estos 3 arcos hemos visto a Batman lidiar con su propia mortalidad, la eficacia y consecuencias de su cruzada, la raíz de su existencia, y finalmente su verdadera motivación para luchar. Ojo a lo que le dijo su madre en la alucinación: "mi pequeño se ha hecho mayor". Si tenemos en cuenta lo expuesto en 'Yo soy Suicida', es algo muy gordo. Entre eso y lo de 'La Chapa'... ¿estamos iniciando un proceso de... curación? Este epílogo para 'Yo soy Bane' que nos deja a las puertas de 'La Guerra de las Bromas y los Acertijos' explora esta posibilidad. ¿Por qué no es feliz? ¿qué necesitaría para serlo? en un momento dado dice "no soy Batman porque me guste ser Batman. Soy Batman porque soy Batman". Lo cual me parece una síntesis alucinante de cómo funciona su cabeza, pero también dice, y lo sabemos, que es Batman para intentar ser feliz. Pero no lo consigue. ¿De verdad es imposible? ¿no tiene ninguna necesidad personal en su vida? ¿no se va a permitir tenerla? ¿por qué no? ¿tanto miedo tiene de permitirse la felicidad? Bueno, ya es hora de hacer algo al respecto.

TOCOTÓ. Es pronto para saber por dónde van a ir los tiros y a dónde quiere llevar King al personaje. ¿Saldrá todo bien o es una completa locura porque al fin y al cabo no se puede confiar en Catwoman? Además, no conviene perder de vista lo vulnerable y... necesitado que está Bruce. Tras una saga en la que, como hemos visto, ha comprendido muchas cosas de sí mismo, quiere estar bien, eso es un gran paso, y cree que Selina podría ser la solución, pero de momento no está bien. Desde luego aún hay mucho por explorar, y de hecho, para conocer la respuesta de la Gata, como ya habéis podido comprobar en esta misma grapa nº 13, antes debemos saber qué hizo Bruce durante la guerra que libraron el Joker y el Acertijo. Lo comentaremos cuando acabe, en unos meses, pero ya os adelanto que continuará el autoanálisis de Bruce y que es la historia más ambiciosa, compleja y extraña de Tom King con el Caballero Oscuro.

1 comentario:

  1. Se me está empezando a hacer un poco bola el Batman de King.
    Entiendo su reflexión sobre Batman, disfruto con el planteamiento e includo atisbo la progresión de Bruce que parece querer darle... Pero me han parecido demasiados números para contar esta historia (aunque sea dividida en tres bloques)...
    Sólo espero que mejore con la guerra de acertijos y que a King le dejen contar su historia.

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