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lunes, 30 de septiembre de 2013

'Kung Fu Panda', de Mark Osborne y John Stevenson. Las apariencias engañan

Nivel de spoilers: Medio-bajo


Me apetece hablar un poco más sobre DreamWorks. No tanto como para hacer un especial reseñando todas sus pelis, pero sí quiero comentar algunas. No lo haré en orden de producción ni demasiado seguidas. No será, ni por asomo, como lo que hice con Disney y Pixar. Esto será mucho más relajado: Sencillamente me apeteció comentar la magnífica 'Cómo entrenar a tu Dragón', ahora quiero comentar 'Kung Fu Panda' y su secuela, y más adelante las dos primeras de 'Shrek', que demonios. Después, ya veremos.
En sus inicios, DreamWorks parecía ser la alternativa "oscura" y "atrevida" a Disney. Si de niño querías ser guay, preferías 'Antz' a 'Bichos'. 'El Príncipe de Egipto' a... Cualquier "cursilada" que Disney estuviese haciendo. Una actitud pueril, claro, pero reflejaba las intenciones de la productora. Y sí, maldita sea, sus films tocaban temas y usaban lenguajes narrativos que en Disney no veíamos. Entonces llegó el ogro verde, y de pronto DreamWorks ya no era una alternativa. Era el modelo a seguir. 'Shrek' era la nueva 'Toy Story'. Pero mientras Pixar continuó firme su camino, convirtiéndose en la Reina de la animación occidental, DreamWorks, por desgracia, cambió, y entró en una etapa de GILIPOLLEZ, marcada por personajes arqueando una ceja en los pósters. Nos inundó con comedias infantiloides y vulgares. Vale, recuerdo a 'Shrek 2' divertidísima, y oye, a lo mejor resulta que en esta etapa hay films muy reivindicables, pero en principio todas parecen ser chorradillas nada apetecibles. Y 'Kung Fu Panda' tenía pinta de ser la cúspide de ese estilo chorra al que la antaño atrevida y novedosa productora se había acoplado: ¿Un panda gordo y torpe con la voz de Florentino Fernández (Jack Black en la versión original) aprendiendo artes marciales? Qué horror, ¿No? Pues gracias a Doug Walker, he descubierto que no. Resulta que estamos ante un film sencillo, tierno y sumamente agradable, con un estilo y narrativa visual sublimes y unas escenas de acción magistrales. No bromeo.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

'Enredados', de Nathan Greno y Byron Howard. Sencillamente, DISNEY

Nivel de spoilers: Alto


Disney es mi productora de animación favorita. Ya está, ya lo he dicho. Y lo es por varios motivos: A través de sus 'Clásicos' podemos observar, más que en ningún otro estudio, la evolución técnica y artística de la animación, que a su vez ha hecho avanzar el propio cine. Si atendemos al perfil de los personajes que nos ha ofrecido durante estos años, podemos ver como ha ido cambiando la sociedad. Sus cintas, las buenas, son las únicas, salvo excepciones, en el terreno animado que consiguen que al final de la película esté mordiéndome las uñas. Y encima, muchos de estos 'Clásicos' son los que más han marcado mi infancia cinéfila.
Sí, adoro a Disney. Por eso, que para poner fin de una vez por todas a una época tan gris como la de los 2000, con pocas obras destacables, nos diesen 'Enredados', me parece tan sumamente genial. Una auténtica joya que demuestra que Disney, afortunadamente, ha vuelto.

martes, 24 de septiembre de 2013

'Cómo entrenar a tu Dragón', de Dean DeBlois y Chris Sanders. Pura emoción

Nivel de spoilers: Alto


Recapacitando un poco sobre el cine animado reciente (que si a ver que pasa con Pixar, que si este año no ha habido ningún verdadero bombazo en este tipo de cine...) me he dado cuanta de que el 2010 fue un gran año para la animación. Ya he dejado caer por aquí que 'Toy Story 3' me parece, de hecho, la mejor película de ese año, pero lo que me llama la atención es que las que se pelean por el segundo puesto en la categoría animada son dos auténticas joyas que, de no ser por la presencia de los juguetes, podrían haber soportado sobre sus hombros el título de "mejor película de animación del año". Una de ellas es 'Enredados', de la que os hablaré próximamente, y la otra es la que nos ocupa, la que es seguramente la película de DreamWorks mejor valorada junto con 'Shrek'. Y bien que se merece ese honor, porque aunque la primera vez que la vi no me entusiasmó como al resto de la humanidad, ahora veo aquí una película estupenda que demuestra que lo importante no es el qué se cuenta si no el cómo se cuenta. Todo en la historia nos suena, sabemos que se ha visto mil veces, pero hay que ver lo bien que funciona todo eso y lo emotivo y emocionante que resulta.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

'Avatar: La Leyenda de Aang', creada por Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko. Directa a mi Olimpo particular

Nivel de spoilers: Muy alto


Primera meta seriéfila cumplida. En menos de una semana he visto los 61 capítulos que conforman esta espléndida serie, y como ya se ve, no me ha podido dejar más satisfecho.
Hay un puñado de historias con rasgos comunes que me han llegado de forma especial. Si menciono 'El Señor de los Anillos', la trilogía original de 'Star Wars' o 'Harry Potter', seguro que ya veis un patrón: El consabido "viaje del héroe" (echadle un vistazo a esto si no sabéis de lo que hablo), un variopinto grupo de personajes que responden a un arquetipo bien definido y que van evolucionando a lo largo de la aventura, acción, amor, comedia, drama, amistad, épica y, en esencia, la eterna lucha entre el Bien y el Mal. Todo enmarcado en un mundo con una mitología profunda y fascinante. 'Avatar' cumple a rajatabla el esquema y se cuela por méritos propios en esa selección de historias que tanto me han cautivado. Parece mentira que una serie de animación para todos los públicos haya logrado semejante hazaña.
Ya os advierto que me voy a explayar, así que solo animo a seguir adelante a aquellos que hayan disfrutado de la serie. A los que no, les pido que confíen en mí y, si no le hacen ascos a la animación, le den una oportunidad cuanto antes.

viernes, 16 de agosto de 2013

'Pacific Rim', de Guillermo del Toro. Disfrutablemente chorra

Nivel de spoilers: Nulo


Monstruos gigantes contra robots gigantes. Y ya está. Buscar algo más aparte de eso sería un tremendo error. Vosotros mismos, a través de Twitter, me lo dejasteis muy claro. Así pues, mis pretensiones no eran otras que ver efectos visuales de primera calidad y hostias como panes. Eso era lo que buscaba en la saga 'Transformers', y confieso que tenía miedo de que Del Toro cayese en los mismos errores que Bay. Afortunadamente, no ha sido así.

lunes, 17 de junio de 2013

'Superman', de Richard Donner. "Sense of Wonder"

Nivel de spoilers: Muy alto


Hoy en día ver a superhéroes en la gran pantalla es algo rutinario. Cada año se estrenan tres o cuatro cintas basadas en un personaje de cómic, y debido a esta explotación (con la que yo no tengo ningún problema) y a que cada vez son proyectos más ambiciosos, nosotros somos más exigentes. Las analizamos con lupa, queremos que sean fieles al material original y no nos conformamos con que sean "entretenidillas": Deben ser algo más.

Pero hace unos cuantos años la situación era distinta. Los superhéroes estaban solo en las viñetas, y la gente ni se planteaba que pudiesen interesar a alguien a parte de niños y adolescentes. No eran algo que se tuviese en cuenta. Es más, muchos héroes de Marvel y DC ni siquiera eran famosos aquí. Tan solo Spider-Man, Batman, la Masa (Hulk)... Y por supuesto, Superman. En un escenario en el que las adaptaciones de cómics no estaban a la orden del día y este medio era intrascendente, llegó la primera película sobre EL SUPERHÉROE. El resultado esperable era una cinta cutre que se pasase por el forro el cómic, pero nada más lejos de la realidad.

martes, 7 de mayo de 2013

Descubriendo 'Seinfield'


No hace falta que diga que 'Seinfield' es bastante antigua. Para que nos hagamos una idea, cuando la mítica, brillante e inolvidable 'Friends' estaba en pleno apogeo, a mediados de su recorrido total... 'Seinfield' acabó. Tela.
Pero sin embargo, desde hace un tiempo, oigo hablar bastante de ella, ya sea en blogs televisivos o en algún vídeo de nuestro amigo el Crítico de la Nostalgia. Y siempre se dice lo mismo: Que fue rompedora, que los años no han pasado por sus guiones, que es imprescindible para cualquier seriéfilo que se precie... Dado que en su día la vi muy poco y lógicamente no la aprecié como es debido (era un renacuajo), me lancé a comprobar si era tan buena como decían.

He visto ya las dos primeras temporadas y acabo de empezar la tercera, y debo decir... Que sí, es indudablemente cojonuda. No es solo que no se le note los años (más allá de la estética), sino que me he encontrado con una serie más moderna que algunas de hoy en día. No me quiero ni imaginar el impacto que debió tener en su momento una sitcom tan adulta e inteligente tanto en el humor como en la forma de abordar los temas que trata. ¿Qué temas son estos? Pues... Los cotidianos, los del día a día. Se ha dicho mucho que 'Seinfield' es la serie que no va sobre nada, que no hay tramas. Yo creo que eso no es del todo cierto. Sí que las hay, pero estas tramas son... Irrelevantes. No tienen prácticamente ningún impacto en la vida de los protagonistas, son simplemente cosas que les pasan, anécdotas llevadas al extremo con las que cualquiera se puede identificar. Y os aseguro que estas anécdotas pueden ser una fuente de risas inagotables.

Realmente he visto muy poco, así que por desgracia no puedo profundizar demasiado, simplemente necesitaba señalar lo muchísimo que me esta gustando, así como resaltar el episodio de la segunda temporada que transcurre en su totalidad en un restaurante chino. Ni un solo cambio de escena, tres de sus protagonistas (falta Kramer) en un solo escenario, y una única narración alimentada por la pequeña historia individual de cada personaje. Una muestra de lo visionaria que puede llegar a ser la serie, pues este tipo de episodios ha sido muy usado en otras series posteriormente. E insisto: Acabo de empezarla.

Si tienes más o menos mi edad y no pudiste disfrutarla en su momento, te animo a que lo hagas ahora, no te arrepentirás. Si ya la has visto, te invito a hablar de ella en los comentarios.

sábado, 6 de abril de 2013

Reseñas de cómics: 'All Star Superman', de Grant Morrison y Frank Quitely


Mini-reseña sin spoilers: Esta vez me resulta imposible resumir mi opinión sin entrar en detalles, así que si aún no lo has leído y solo quieres leer esta parte de la reseña, solo puedo decir... No te lo pierdas. NOTA: 10/10

Reseña completa con spoilers:

miércoles, 18 de abril de 2012

Críticas de cine: 'TITANIC', de James Cameron


Mini-crítica sin spoilers: 11 Oscars. Más de 1800 millones de dólares recaudados en todo el mundo. Parece mentira que tenga que decir que está infravalorada. Y es que todo el prestigio que, se supone, debería tener, no ha logrado frenar un odio irracional por parte de muchas personas. Un odio totalmente injustificado, pues nos encontramos ante una película monumental.  Intensa, espectacular, emocionante y, por supuesto, tremendamente emotiva, es de esas que dejan con el corazón en un puño cuando acaban. De mis películas favoritas. Y lo digo con la cabeza bien alta, pues esta grandísima cinta va mucho más allá de los simplones y repetitivos ataques de unos cuantos. NOTA: 10/10


Crítica completa con spoilers: Ojalá Leonardo DiCaprio hubiese sido feo. Admitámoslo, todas esas crías haciendo kilométricas colas en los cines al grito de "Ay tía, ¡Es que es guapísimo!" han hecho mucho daño. DiCaprio era un ídolo adolescente. Y si a eso añadimos que la historia de amor es de esas épicas en las que en un corto periodo de tiempo los protagonistas se aman con locura y al final la cosa no acaba bien, obtenemos una película tildada hasta la saciedad como "cursi", "ñoña", "para chicas" y demás. Pero he aquí un detalle curioso: Nadie duda de que las dos magníficas primeras partes de 'Terminator' son unas brutales películas de acción, con espectaculares y revolucionarios efectos visuales, y en definitiva, son "para machotes". Al parecer esos machos se olvidan de que Kyle Reese y Sarah Connor se conocen, se enamoran perdidamente prácticamente de un día para otro, y, cuando Kyle muere, Sarah afirma que, a pesar del poco tiempo que pasaron juntos, se amaron por toda una vida. Pura testosterona, oiga. Y no olvidemos que al final de la segunda entrega, un tierno T-800 (Chuache) se despide diciendo que ahora entiende porqué lloran los humanos, debido a la emotiva relación que se había establecido entre el androide y el joven John Connor. Cameron es muy sentimental, le gustan las dramáticas historias de amor, ya sean románticas o paternales. Por lo tanto, permitídme que dude de que con esta cinta el cineasta canadiense se ablandó. Tampoco creo que la relación entre Jack y Rose sea más pastelosa de lo que nos tienen acostumbrados este tipo de romances. Por tanto, veo increíblemente injustos y exagerados los apelativos que señalaba antes. De otros ataques que aseguran que parece un telefilm de Antena 3, o que la pareja protagonista está mal interpretada, mejor ni hablar. Son absurdos, punto.
Otra cosa es que alguien me diga que no conecta con los personajes, y, por tanto, no disfruta de la película. Bien. Es innegable que, salvo Rose, totalmente tridimensional, los personajes son un un tanto... Simples. Jack es perfecto. Cal es un monstruo. Todo esto tieene un porqué, pero ya llegaré a eso más adelante.

Empecemos por el principio, donde se deja claro que Cameron está muy lejos de ser el típico y mediocre director de blockbusters que muchos se empeñaron en ver tras esta cinta. Qué sencillo hubiese sido empezar la peli con el choque contra el iceberg, rodar el hundimiento prácticamente en tiempo real, y listo. A ganar millones. Pero no: Resulta que, con un valioso colgante y un misterioso dibujo a modo de mcguffins, conocemos a una superviviente del Titanic, en la época contemporánea. Es su historia la que vamos a presenciar. Y aquí Cameron demuestra una confianza desmedida, casi temeraria, en su película y en sí mismo. Que al final el barco se hunde ya lo sabíamos, lo cual podría, en principio, restar impacto al clímax. Pero ojo: Nos deja claro que la protagonista sobrevive, si no, no nos estaría contando la historia. Y además, mediante gráficos tridimensionales nos explica cómo y porqué se hunde el barco. Es decir: Sabemos que el barco se hunde. Conocemos los motivos, el proceso y la duración del hundimiento. Y sabemos que la protagonista saldrá ilesa. Muy bien Cameron, te has lucido. Te has permitido el lujo de quitarle toda la emoción a tu película. Pero este señor es un mago. La anciana Rose comienza a hablar, y en un solo plano, las ruinas submarinas del barco se transforman. Ante nosotros se alza el Titanic en toda su gloria, y, sin saber cómo, a uno se le olvida todo. Ver para creer.

Conocemos a la joven Rose. Y a Jack. Y por supuesto, es a partir de aquí donde algunos pierden por completo el interés. Debo decir que tolero muy bien (e incluso me gustan, que diablos) los romances en cualquier medio, ya sea cine, cómics, libros o lo que sea. Pero eso no quiere decir que no sepa distinguir una historia de amor floja y cutre. Y esta no es una de esas. Son dos personajes totalmente diferentes, casi opuestos, pero su relación está perfectamente plasmada y es sumamente lógica, pues Jack es exactamente lo que necesita Rose para evolucionar, para liberar su auténtica personalidad, para crecer. Los personajes femeninos se le dan particularmente bien a Cameron, y Rose no es una excepción. Ante nosotros tenemos un personaje tremendo, precioso, complejo. Frente a ella, Jack es necesariamente simple. Casi no sabemos nada de él, no sufre la más mínima evolución, y no tiene ni un fallo. ¿Por qué? ¿Como es que comparado con ella, Jack resulta tan imposiblemente perfecto y simple? ¿Y por que Cal, el prometido de Rose, es tan hijo de puta, tanto que roza la caricatura? Bueno, no hay que olvidar que la historia es de Rose, nos la está contando desde su punto de vista (a pesar de que muchas veces nos separamos de ella para ver hechos fuera de su alcance, pues sino la peli sería un coñazo). Lo que vemos está narrado bajo un punto de vista totalmente subjetivo, por lo tanto, tiene mucho sentido que todas las personas que tratan bien a Rose sean ángeles, y las que la tratan mal, demonios. La película son las experiencias de Rose, y por lo tanto, el resto de personajes está pasado por su filtro, que los transforma según los recuerda ella. La simpleza en los personajes que tantos han criticado está ahí, pero hay un motivo y una necesidad para ello. Esto no me lo estoy inventando yo, hay un breve diálogo al final de la película que da la clave. En seguida llegamos ahí.

Mientras el romance prohibido se desarrolla (sin sorpresas, todo hay que decirlo), Cameron aprovecha para mostrarnos la eterna y cruel diferencia de clases, necesaria para lo que se nos viene encima.
El iceberg aparece, y Cameron transforma la cinta, se la lleva a su terreno, y echa toda la carne en el asador:

El hundimiento es, simplemente, magistral. Una maravilla. Y en esto no soy flexible, no admito objeciones. A partir de aquí, Cameron está desatado y nos da un espectáculo grandioso, rodado con maestría, con una planificación perfecta. Se evidencia que la decisión de presentarnos a los personajes y al barco con calma es sumamente acertada, pues sufrimos por ellos desmesuradamente, sentimos el terror, el frío y la humedad en nuestras propias carnes. Y eso que al principio... No pasa nada. No podría explicar como diablos lo hace, pero Cameron, tras el choque, nos tranquiliza. Sabemos lo que va a ocurrir, pero se nos olvida. Todos siguen con sus vidas, nadie está preocupado. Tal vez no sea para tanto. ¿Como va a suceder el desastre que nos mostraron con la simulación 3D del principio si todo va tan bien?
Pero el tiempo avanza, y el nivel del agua sube y sube. Aunque todavía no somos conscientes del peligro. A lo mejor el barco de rescate llega a tiempo. A lo mejor hay botes para todos. Sabemos que no, pero Cameron nos convence. Es a partir del reencuentro entre Jack y Rose cuando la cosa se descontrola. La película se convierte en una brutal lucha por la supervivencia, en una vibrante y dramática aventura que nos deja sin respiración cada dos por tres. Pura emoción, pura adrenalina. Pero eso va dejando paso a la desesperación y a la histeria. Mientras el barco pasa por sus peores momentos, es imposible no acongojarse ante el pánico de la tripulación y los pasajeros. Las luces se van, el barco se parte, la gente grita, y uno se siente tan aterrado y desesperado como todas esas personas.
Finalmente, todo acaba con ese estremecedor plano que al principio solo enfoca a Rose, pero que se va abriendo hasta que vemos a centenares de personas chapoteando y gritando en el agua. Sin palabras.

Y aún nos queda sufrir un poco más. Aún nos queda la muerte de Jack. Sí, los dos cabían en la tabla. Pero, primero, el problema está en como coño se podría subir sin tirar a Rose, y segundo, su muerte es lógica y necesaria, pues había que llegar a esa despedida y a esa promesa de no rendirse. Jack debía morir para terminar de perfilar y completar a Rose. Por duro que sea, es así.
Volvemos a la época actual, y a la anciana Rose le dicen que no han encontrado nada de Jack. Ella contesta que ahora solo existe en sus recuerdos, y eso fue lo que me dio a entender que Jack no tenía por que ser como nos cuenta Rose. Es ella la que nos lo describe, según lo que ella recuerda y sentía. Por eso es tan perfecto: Ella lo recuerda así.

Antes de acabar, debo comentar otros aspectos, como la labor de Leonardo DiCprio y Kate Winslet. Ambos están sensacionales, magníficos. Sobre todo ella, que debió ganar el Oscar al que estuvo nominada, pero DiCaprio, a pesar de que en esa época muchos se empeñaban en que era solo una cara bonita, ya demostró que era un actorazo.

De los impresionantes efectos visuales y la maravillosa banda sonora, poco hay que decir a estas alturas.

Nada más. ¿Es perfecta? Seguramente no, pero pocas películas me hacen sentir lo que esta. Ahora os toca a vosotros. ¿La amáis o la odiáis?

Crítica dedicada a Gabrielle Solis, fan número 1 de esta película, y a Selina Kyle, que se merecía algo de variedad entre tanto superhéroe.

martes, 31 de enero de 2012

Criticas de cine: 'KING KONG', de Peter Jackson


Mini-crítica sin spoilers: Nunca he sentido la gran pasión que sienten muchos con esta cinta, aunque tampoco el odio que sienten otros. Me parecía correcta, sin más. Pero animado por las muy positivas opiniones de ciertos cinéfilos fiables, he querido verla de nuevo, y lo cierto es que me he encontrado con un notable film de aventuras que encierra no pocos momentos sencillamente magistrales... Y también defectos de peso que le impiden llegar al sobresaliente, y ya no digamos a la perfección. NOTA: 7'5/10


Crítica completa con spoilers: En mi vida he visto la peli original de 1933. Así que como comprenderéis, juzgo a este remake como una película independiente, sin compararla con ninguna versión anterior. ¿La de 1976? No gracias, prefiero olvidar como el simio hacia que Jessica Lange se corriera se lo pasase muy bien a base de soplidos.
Entrando ya en materia, será mejor que lo diga cuanto antes: Los primeros minutos me parecen poco menos que perfectos. No por la soberbia recreación de la Nueva York de los años 30, sino por la prodigiosa forma de introducir elementos de la aventura más clásica y primitiva, como unos puntos claves presentes en todas las grandes historias del género. Me refiero al misterio que rodea a lo desconocido, y sobre todo, al destino. El momento en el que Carl, el odioso personaje del irritante Jack Black, habla por primera vez de una inexplorada isla, o las coincidencias que llevan a Ann (una angelical Naomi Watts) a participar en la película, como si "estuviese escrito", crean una atmósfera maravillosa. El "cine dentro del cine" que se da en el film va mucho más allá, pues no es solo que los personajes de la película rueden una película, sino que al hacerlo, VIVEN una película. Algo totalmente irreal, algo que parece haber sido escrito y dirigido por otra persona, que les obliga a seguir un camino marcado. En este punto, me olvido del gorila, del Empire State y los aviones: Solo quiero saber a dónde les va a llevar ese barco, que encontrarán allí, y que les sucederá a los personajes en este ambiente de novela clásica de aventuras de la que forman parte sin saberlo. Sí, en este punto, llego a considerar a Jackson un puto genio.

Y entonces llegamos al segmento del barco. Y ocurre algo espantoso, terrible:

¡Los personajes y sus historias me la pelan! Los minutos anteriores eran una simple presentación, es en el barco donde se deben desarrollar los protagonistas. ¿Y que nos encontramos? Ann... Bueno, cae bien. suficiente. Carl es repulsivo, como ya apuntaba antes. Y Jack... ¡Santo Dios! ¿Se puede ser más soso y aburrido? Debido a esto, la historia de amor 'A' (si, hay una historia de amor 'B'), es un coñazo de proporciones épicas. Y digo yo: ¿No hubiese sido mejor que el romance se hubiese desarrollado entre Ann y el capitán o el primer oficial? Dos personajes mucho más atrayentes y que encajan mejor con la magia de la primera parte del film. Una magia que, por desgracia, va desapareciendo poco a poco. Solo hay un chispazo cuando el cocinero, uno de los personajes de Andy "mecomoalrestodelreparto" Serkis, nos habla de un monstruo que habita en la isla hacia la que se dirigen.

Y por fin, recuperando el sublime tono del inicio, llegamos a dicha isla. Y vemos de una maldita vez a Kong.
Sobra decirlo: IMPRESIONANTE. Realmente, gracias a los efectos visuales de Weta y a los gestos y movimientos de Serkis, parece un auténtico gorila gigante. Pero... Seamos francos: A parte de eso... Meh. Los dinosaurios, con doce años de diferencia, palidecen ante los de la genial 'Parque Jurásico'. Y la pantalla azul se nota demasiado. Aunque el trabajo realizado con Kong es tan sublime y revolucionario (gracias a él existen los aún mejores efectos de 'El Origen del Planeta de los Simios'), que el resto se perdona fácilmente.

Volviendo a la historia, esta se divide: Por un lado seguimos a Kong y Ann, y por otro, a Jack y el resto al rescate de la rubia.
Por supuesto, la parte simiesca es la interesante. La relación entre Ann y el gorila está muy bien tratada, por lo que esta historia de amor 'B' resulta bastante más natural y creíble que la 'A', a pesar de un momento que se queda peligrosamente al borde del ridículo. Me refiero al instante en el que Ann hace el payaso para ganarse la simpatía de Kong (a quién poco a poco se coge mucho cariño). Afortunadamente, se compensa con escenas tan acojonantes como la pelea del primate contra tres tyrannosaurus rex... Un tanto excesiva, cierto, pero indudablemente brutal.

¿Y qué tal la otra línea narrativa? ZzzzZzzzZzzz... Se hace larguísima, es demasiado "flipada" (¿Una avalancha de dinosaurios? ¿En serio?), y como ya dije, los personajes no me importan en absoluto. Media hora menos de esto le hubiese venido genial a la peli.

Pero venga, vayamos ya al clímax, volvamos a Nueva York. Seré directo: Salvo el momento "patinaje" en el hielo (aquí si se cae en el ridículo del todo), es un segmento PER-FEC-TO. Simplemente, es imposible hacerlo mejor.  El instante en el que se enfoca por primera vez al Empire State, hace que, milagrosamente, se recupere aquello del destino y la fatalidad. Y todo funciona como un reloj: La emotividad, la tragedia, Serkis y Watts, la música, la frase final dicha por Carl... TODO está bien. Muy bien. Con este final tan jodidamente apoteósico, cuesta creer la irregularidad del segundo acto.

Es una película con muchos claroscuros, pero lo bueno es TAN bueno, que uno casi se olvida de lo malo. casi. En cualquier caso... Sí, me ha gustado.
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