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lunes, 14 de noviembre de 2011

Críticas de cine: 'Toy Story', de John Lasseter


Mini-crítica sin spoilers: Y la animación cambió. Era innegable que Disney pasaba por su mejor momento, pero la primera cinta de su "hermana pequeña" dejó claro que se podía hacer otro tipo de cine. Con una fórmula totalmente nueva, Lasseter y su equipo nos regaló un maravilloso film que mezclaba a la perfección emotividad, humor inteligente y aventura, dejando además momentos memorables y personajes míticos. Sin olvidar que fue revolucionaria a nivel visual. Sencillamente perfecta. NOTA: 10/10


Crítica completa con spoilers: En 1995, Disney estrenó 'Pocahontas'. Después de tres Obras Maestras consecutivas, las expectativas eran altísimas. Se notaba que habían invertido mucho dinero en ella. Parecía escrito que estabamos ante un nuevo clásico imperecedero. Ese mismo año, un estudio humilde, perteneciente  a la todopoderosa Casa del Ratón, estrenó este film. La épica historia basada en hechos reales de una princesa india, contra las aventuras de unos simples juguetes. Y mientras que en la primera acababan reinando los infantilismos y la cobardía ante la posibilidad de ir un paso más allá, en la segunda nos encontramos muchísima ambición, no por querer forrarse o conseguir importancia, sino por desear romper con todo lo establecido. Por eso la historia de Woody y Buzz resulta tan especial: Lasseter no quería hacer una gran película de animación, porque, por muy genial que fuese, sería otra más, una joya más que añadir a la lista. Él quería hacer una gran película. A secas. Y lo cierto es que se nota el esfuerzo por innovar.

Pasaré por alto el hecho de que este hecha íntegramente por ordenador, pues las virtudes técnicas en lo que a CGI se refiere acaban quedándose anticuadas. Los aspectos verdaderamente revolucionarios son otros. Para empezar, la base de la historia es sumamente reveladora acerca de lo que Pixar pretende con sus películas, al menos con las primeras: Su objetivo no es cargar de madurez relatos infantiles para que los adultos también disfruten, sino que Lasseter mira directamente al sufrido padre que acompaña a su hijo al cine, o al adolescente que está convencido de que ya es un adulto, y les pregunta: "¿Os acordáis de como veíais el mundo cuando erais niños? Volvamos a aquella época". Por eso ni se nos ocurre preguntarnos como demonios pueden estar vivos los juguetes: Al empezar la película y ver a Andy jugar con ellos, se nos olvida todo y nos creemos a pies juntillas que cuando salimos de la habitación los muñecos y peluches cobran vida, porque es algo que todos, en algún momento, hemos pensado. Viendo esta cinta, se vuelve a la infancia. Si eso no es "la magia del cine" no sé que coño será.

Pero la peli no se contenta con ser un precioso homenaje a la niñez, sino que también es una brillante comedia, gracias, en parte, a la inteligencia con la que se define la personalidad de cada juguete dependiendo de su función. Para entender mejor esto que digo no hay más que ver a estos personajes:

¿Cómo será la vida de lo juguetes de feria que se consiguen cogiéndolos con un gancho? La respuesta que le dieron a esta pregunta es SUBLIME: Una especie de "secta", convencida de que su deidad, "el gaaaaanchoooo" es el dueño de su destino. Para quitarse el sombrero. La mejor muestra de como clavaron el trasfondo de los personajes.

Por supuesto, todos los juguetes son tremendamente carismáticos, pero los verdaderamente grandes son, por supuesto, Woody y Buzz Lightyear. A cuál mejor (bueno, mi favorito es el vaquero). Woody, con el que empatizamos al instante por su humanidad. Con muchos defectos, lo que le da una profundidad inaudita. Imposible no sufrir con él al ser sustituido, sintiéndonos además culpables porque todos, en cuanto teníamos un juguete nuevo, nos olvidábamos del resto. Y Buzz, el inocente y valiente Buzz, convencido de que es realmente un guardián espacial, situación que provoca momentos verdaderamente geniales y divertidos.
Magistral el viaje emocional de ambos. Al principio, Woody es el realista y pesimista, mientras que Buzz es lo radicalmente opuesto. Pero poco a poco, mientras, gracias al malvado Sid (una brillante parodia exagerada de muchos niños), su enemistad se convierte en amistad, se van intercambiando los papeles hasta llegar a la preciosa y breve escena que supone el broche de oro al emocionantísimo clímax: Nuestro dúo, tras liberarse del cohete, está cayendo en picado. Cuando Buzz consigue planear, es Woody el que está convencido de que vuela, mientras que Lightyear dice que solo es caer con estilo. Y por supuesto, es Woody el que grita, totalmente convencido, "¡¡HASTA EL INFINITO... Y MÁS ALLÁ!!". En serio, ¿Se puede reflejar de mejor manera lo que han aprendido los dos, lo mucho que se necesitan, y lo bien que se complementan? Yo creo que no.

Podría pasarme horas señalando los momentos más divertidos o los mejores diálogos. Pero no acabaría nunca. Tampoco se me ocurren más apartados que destacar, pues la banda sonora, por ejemplo, queda en un segundo plano, siendo "hay un amigo en mí" lo único realmente mítico. Así que solo diré que esta colosal cinta me parece, sin lugar a dudas, la mejor de Pixar. En breve seguiremos comentando su carrera.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Críticas de cine: 'TARZÁN', de Kevin Lima y Chris Buck


Mini-crítica sin spoilers: Y llegó el final. La segunda Edad de Oro de Disney se cerró involuntariamente con la famosísima historia de Tarzán, todo un icono de la cultura popular. Afortunadamente, el último clásico de la década estuvo a la altura, pues nos encontramos ante una película realmente emotiva y emocionante, con un ritmo brutal. Tiene todo lo que una buena peli de Disney debe tener, pero además con una dosis extra de espectacularidad. Lástima que un detalle importante chafe un poco el resultado, pero aún así, un gran clásico, el último en muchos años. NOTA: 9/10


Crítica completa con spoilers: Era bastante arriesgado atreverse a producir un versión propia de un icono como Tarzán, pues ya existían otras muchas adaptaciones que habían calado muy hondo en el espectador: Series de televisión, películas... Y por supuesto, la novela original. Pero sorprendentemente, la particular visión de Disney sobre el personaje puede considerarse sin problema alguno como una de las mejores versiones. Partiendo de la fórmula milagrosa que llevaban usando desde hace una década (y que empezaba a dar muestras de cansancio), los chicos de la Casa del Ratón consiguen mezclar elementos de todas las adaptaciones anteriores, narrando la historia resultante con el buen hacer habitual de la productora. Mientras que en 'Mulan', a pesar de contener buenos momentos, no había ninguno especialmente memorable en comparación con clásicos previos, en esta ocasión, si encontramos verdaderos momentazos que consiguen emocionar. A destacar el crecimiento de Tarzán, que no es solo un prodigio narrativo, sino que  es verdaderamente emocionante ver como poco a poco se va formando el mito que todos conocemos, así como redescubrir a sus míticos amigos, el elefante Tantor y la mona Chita (sí, ya sé que aquí se llama Terk, pero esta claro que cumple la función de Chita).
Espectaculares, por cierto, las acrobacias que realiza Tarzán entre los árboles, con un muy eficiente uso del ordenador y unos movimientos de cámara deslumbrantes. Y es que "espectacular" es el adjetivo que mejor le va a la cinta, no hay más que ver la escena donde el Hombre Mono rescata a Jane de los babuinos, una secuencia adrenalítica a más no poder. Eso sin olvidar el BRUTAL enfrentamiento entre Tarzán y el leopardo Sabor (el momento en que lanza su legendario grito pone los pelos de punta). Como podéis ver, no faltan instantes memorables. Pero tampoco es que el film sea un simple espectáculo, pues esto es Disney, y la emotividad también hace acto de presencia. En este sentido, creo que nos encontramos ante uno de los clásicos más equilibrados de la factoría.

En cuanto a los personajes, me gustaría empezar por la figura del villano, el gran fallo de la película:

Clayton. No tengo nada en contra del personaje en sí (aunque no puede ser más plano y reunir más clichés), lo que me mosquea es que haya un villano. Tal y como avanza la historia, la función de un antagonista se vuelve innecesaria, pues los conflictos presentados se podría haber resuelto de otras formas. Realmente, la cinta no necesitaba rebajarse a la manida situación de los animales enjaulados, el malvado cazador furtivo y todo eso. Parece como si en el último momento los creadores se hubiesen acobardado y no pudiesen ofrecer un clímax y una solución a los problemas del protagonista sin meter un villano. No le echaron huevos. Lástima.

Eso sí, con el resto de personajes no hay quejas. Tarzán, el último héroe Disney, conecta con el espectador al instante y hay en él un mezcla perfecta entre la inocencia, la vulnerabilidad, el poderío físico y el valor. Además, es muy interesante el hecho de que la única razón por la que Tarzán se convierte en, bueno, TARZÁN, es simplemente ser aceptado por "su padre", Kerchak.
Por otro lado, la historia de amor entre él y la divertida y adorable Jane resulta increíblemente natural, y está desarrollada tan bien como Disney nos tenía acostumbrados.
Y los secundarios cómicos, aunque no son brillantes que digamos, no molestan en absoluto.

Visualmente es una auténtica pasada, no ya por lo que comenté antes del uso del ordenador, sino también por la soberbia recreación de los gorilas y de los movimientos de Tarzán. La manera de andar, de hablar, e incluso de mirar de nuestro héroe están cuidados al máximo, creyéndonos en todo momento su "salvajismo".

La B.S.O. está bastante bien, aunque lo que más destacan son las canciones de Phil Collins, que tanto por su estilo como por estar cantadas en off, aportan una frescura muy necesaria al film.
Y poco más. A pesar del fallo comentado, el espíritu Disney se despidió con un clásico digno de la brillante época que hemos analizado.

¿Y qué pasó después?: Mediocridad tras mediocridad. Puede que de vez en cuando nos diesen algo un poco más pasable (como 'Lilo & Stich') pero durante la pasada década los chicos de la Casa del Ratón iban dando bandazos sin encontrar un nuevo estilo adecuado. Y aunque con 'Tiana y el Sapo' intentasen recuperar esa magia de los noventa, no lo consiguieron hasta la llegada de la estupenda 'Enredados', un film que se puede comparar sin problema con los pesos pesados de a segunda Edad de Oro. Pero aún no es suficiente para asegurar el retorno del Rey de la animación. De momento, el trono, aquél que Disney perdió por su propia culpa, sigue en manos, y muy merecidamente, de Pixar, cuya corta y brillante carrera comentaremos en breve.
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