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jueves, 22 de septiembre de 2011

Críticas de cine: '(La Guerra de las Galaxias) El Retorno del Jedi', de Richard Marquand


Mini-crítica sin spoilers: Y llegó el final. El listón estaba muy, muy alto, y el fantástico título de esta tercera y última entrega prometía estar a la altura. No lo estuvo. Cargada de infantilismos, estamos sin duda ante la cinta más floja de la trilogía, lo cual no quiere decir, ni mucho menos, que sea una mala película, pues es entretenidísima, espectacular e incluso emotiva. Un cierre más que digno... Pero debería haber sido muchísimo más, se mire por donde se mire. NOTA: 8/10


Crítica completa con spoilers: Han Solo congelado en carbonita y en manos de Jabba el Hutt. Luke sabiendo que su mayor enemigo es su padre. Los espectadores sabiendo que "hay otro". ¿Otro qué? ¿Otro Jedi? ¿Otro Skywalker? ¿Quién? ¿Leia? ¡Respuestas, maldita sea! La emoción que se debía respirar en la sala el día del estreno tenía que ser brutal. Al fin y al cabo, si 'El Retorno del Jedi' igualaba a sus predecesoras, obtendríamos una trilogía perfecta. Pero no fue así. Bastan unos pocos minutos para darse cuenta de que algo falla. Si la magistral segunda parte de la trilogía, 'El Imperio Contraataca', iba por un camino muy diferente al de la primera entrega, en esta ocasión nos encontramos con una clara repetición de esquemas y conceptos. El más evidente, claro está, es que hay una segunda Estrella de la Muerte en construcción, idéntica a la primera. Señores, eso me huele a una falta de ideas y de imaginación alarmantes. ¿Qué ha sido del Lucas imaginativo? Parece como si quisiera dar carpetazo a la saga lo más rápido posible... Y de hecho es así, pues la idea de Lucas es que esta trilogía, en términos de cronología interna, no hubiese sido la última, si no la intermedia. Después nos mostraría el inicio de todo, los episodios I, II, y III, y años más tarde, habríamos visto el cierre de la historia, una trilogía de secuelas, los episodios VII, VIII y IX, que estarían protagonizados por la hermana de Luke , y no sería Leia, si no otra chica criogenizada que despertaría cuando su hermano mellizo ya fuera anciano. Por supuesto, sería entrenada por este. ¿Os imagináis a Luke ya convertido en una gran Maestro Jedi?. Hubiese sido fantástico. Pero Lucas cambió de planes y decidió suprimir la última trilogía, cerrando de golpe la saga en este episodio VI, y tomando decisiones un tanto cuestionables.

Aunque para ser justos, la cinta empieza con buen pie, con un segmento muy recordado, el rescate de Han en el palacio de Jabba. Hay instantes verdaderamente emoionantes en esta parte, como la descongelación de Solo (que penita da verle ciego y tembloroso), o la primera aparición de Luke, a quién vemos mucho más maduro y poderoso. Fantástica la progresiva evolución de este personaje, la verdad. Da gusto verle tan calmado, seguro de sí mismo y usando trucos mentales. Todo un Caballero Jedi, por fin.
Volviendo a la escena, debo señalar que aunque es divertida, emocionante y trepidante en su recta final, creo que es excesivamente duradera. Más de media hora para que al final se resuelva todo de una forma simplísima. Pero es, efectivamente, un gran arranque. Y mítico además, ya sea por el archi-conocido modelito de Leia (que dejó embobados a los pre-adolescentes de la época), o por ver por fin al repugnante mafioso Jabba, una enorme y magistral marioneta.

Con Han sano y salvo, seguimos a Luke de vuelta a Dagobah para terminar con su adiestramiento a manos de Yoda. Creo que a todos se nos cae el alma a los pies al ver al grandísimo (y diminuto) Maestro enfermo y a punto de morir. Muy triste su muerte, pues realmente llegamos a idolatrar a esa pequeña marioneta. Poco después, Luke se encuentra con el espíritu de Obi-Wan y mantienen una trascendental conversación, en la que descubrimos más cosillas sobre Vader (entre otras su nombre real, Anakin Skywalker), y la identidad de la hermana de Luke, que, como todos sabemos, resulta ser Leia. Personalmente, me resulta insultante la poca importancia que se le da a este hecho. Debería haber sido un momentazo a la altura del "yo soy tu padre", pero en vez de eso obtenemos un instante frío y anti-climático donde los haya. Además, la reacción de Luke es de risa, pues poco parece importarle que la chica por la que hasta hace bien poco estaba coladito, sea sangre de su sangre. Desastrosa la forma en que manejan este asunto, más aún teniendo en cuenta que al final este parentesco no tiene ninguna relevancia en la historia.

De vuelta a la base rebelde, nos enteramos del plan para destruir la Estrella de la Muerte (déjà vu). Destrucción que esta vez será decisiva, pues el mismísimo Emperador estará en ella. El Emperador, la gran incorporación en este capítulo, un Ian McDiarmid que parece comer, beber y respirar la más concentrada y pura maldad. Fantásticas todas sus escenas, especialmente porque vemos a un Vader mucho más rebelde con respecto a su Maestro, algo que ya intuíamos en 'El Imperio Contraataca' (¿Por que si no le reveló a Luke su identidad?).
Volvamos con nuestros héroes. Por un lado Lando, a bordo del Halcón Milenario, dirigirá el ataque contra la Estación Espacial, y por otro Han y los suyos deberán destruir el emisor del campo de energía que protege dicha estación, situado en la luna de Endor, donde conoceremos a unas simpáticas y adorables criaturitas BASTARDOS HIJOS DE SU MADRE:


Los malditos Ewoks. ¡Unos putos osos de peluche! Al parecer, creyeron conveniente rebajar la oscuridad y madurez de 'El Imperio Contraataca' (porque si no los nenes se aburren, ya sabéis), pero joder... Estos personajes, que SOLO pueden gustar a los críos, ocupan demasiado metraje, haciendo que la llegada y asentamiento de nuestros protagonistas en Endor se haga incluso larga, a pesar de momentos realmente buenos, como la persecución por los bosques en esa especie de motos. Al menos Han está en su línea. Pero la cosa se anima cuando Luke se va al encuentro de Vader con la esperanza de rescatar lo que queda de Anakin. La despedida con Leia (donde le revela su parentesco) es bastante bonita, pero el hecho de que Han, desconocedor de estos lazos sanguíneos, parezca estar celoso de Luke... No. No, no. Eres HAN SOLO, el tío mas genial de toda la galaxia. ¡¡Es IMPOSIBLE que TÚ estés celoso de cualquier ser en el universo!! En fin, dejémoslo que me pongo malo.

A partir de aquí, entramos en un largo clímax con un ritmo tan brutal, épico y espectacular que hace que se pase en un suspiro y casi hasta se me olviden las cosas malas de la cinta. Dicho clímax está dividido en tres frentes paralelos bien diferenciados: Por un lado asistimos a la batalla terrestre en Endor entre Han, su equipo, los... Ag... Los Ewoks y las tropas imperiales. Está muy bien hecha, es espectacular, y nos tiene en vilo esperando a que Solo consiga destruir el emisor del escudo de energía que mencione antes. Lo único malo... Es que nuestros protagonistas están casi en un segundo plano frente a los Ewoks de los cojones. ¿Se supone que debemos creernos que esos ositos se cargan a las tropas imperiales? ¿Tirándoles piedras? ¿¡¿Es una broma?!? Un dato: Originalmente los Ewoks iban a ser Wookies. Cientos de Chewbaccas rugiendo y arrancando brazos. En lugar de eso, ositos de peluche tirando piedras. Magnífico. Pero ya digo que a pesar de esto... Es una batalla bien chula. Y los otros dos frentes son aún mejores.

El de Lando destruyendo la Estrella de la Muerte, es, simple y llanamente, un espectáculo deslumbrante y frenético, infinitamente superior al de 'La Guerra de las Galaxias' en todos los aspectos. Bueno, puede que no sea tan emocionante, pero entre la música de Williams (una vez más, sublime) y los IMPRESIONANTES eectos especiales, queda una secuencia para enmarcar.

Pero lo que hace que esta película deje un sabor de boca inmejorable, es la lucha entre Luke, Vader y el Emperador. Impresionante el enfrentamiento psicológico entre padre e hijo. Luke, resistiéndose con todas sus fuerzas a caer en el Lado Oscuro, trata de recordarle a su padre quién fue en el pasado. Insiste en que Anakin sigue vivo. Y de forma milagrosa, llegamos a creernos sin dudar que efectivamente queda algo de bien en el villano que nos aterró en la cinta anterior. Se nos contagia la conmovedora compasión de Luke. Pero Vader se resiste a creer que aún no está todo perdido para él e intenta arrastrar a su hijo hacia el mal. Todo esto con el cruel Emperador como espectador. Por fin, Vader triunfa sobre Luke al mencionar a Leia, consiguiendo que Skywalker lo ataque con todas su furia. Esta vez, quién lanza espadazos a diestro y siniestro como un loco es Luke, y el que se protege como puede es Vader. La tremenda música que acompaña a este, por desgracia, brevísimo duelo, hace que esta sea, simplemente, una de las mejores escenas de la saga. Pero aún se puede hacer más emocionante, pues cuando Luke arroja su sable de luz y se rinde, consiguiendo así vencer al Emperador, dan ganas de aplaudir, ni más ni menos. ¿Y cuando Vader por fin se redime y salva la vida de su hijo? ¡Puf! Emoción pura y dura. Y es que lo bueno que tiene esta cinta es que, a pesar de sus fallos incuestionables, cuando vemos aparecer el espíritu de Anakin junto al de Yoda y Obi-Wan, olvidamos esas cosas malas y recordamos solo lo bueno.
Un final dignísimo, dirigido por un muy impersonal Richard Marquand (¿Seguro que no es Lucas?) a una trilogía para el recuerdo.

Nada menos que 16 años después, comenzarían, con no muy buen pie, unas precuelas con un estilo totalmente distinto, que cuenta con tantos detractores como defensores. Las repasaremos en breve.

martes, 20 de septiembre de 2011

Críticas de cine: '(La Guerra de las Galaxias) El Imperio Contraataca', de Irvin Kershner


Mini-crítica sin spoilers: Tres años después de la mítica y aparentemente insuperable película inicial, llegó una secuela que hizo evolucionar la saga de forma inimaginable, llevándola a un nuevo nivel. Razón por la que esta es sin duda la cinta más importante de la franquicia. Un film sublime en todos y cada uno de sus apartados, y que contiene, además, una de las frases más célebres e impactantes del cine. La mejor película jamás hecha del Universo 'Star Wars'. Obra Maestra. NOTA: 10/10

Crítica completa con spoilers: Ya desde los primeros minutos queda claro que este nuevo episodio es radicalmente opuesto a su predecesor. Mientras que la anterior era una aventura sencilla y alegre, 'El Imperio Contraataca' gana en seriedad, profundidad y dramatismo, con unos personajes que no se quedan tal y como estaban en el anterior film, si no que siguen desarrollándose y evolucionando. Además, Lucas (que cede las labores de dirección a su mentor Irvin Kershner) tiene mucho más claras las reglas y bases de su universo, que adquiere una nueva dimensión y complejidad gracias al formidable guión firmado por Leigh Brackett y Lawrence Kasdan.

En cuanto al dramatismo, responde a un cambio muy sutil en el tono de la historia, ya que los protagonistas no se enfrentan a amenazas mayores que en el anterior film, pero mientras que en aquél estábamos convencidos de que Han iba a volver en el momento oportuno, de que Luke conseguiría destruir la Estrella de la Muerte, y de que, en definitiva, el bien acabaría venciendo, este episodio está impregnado de un pesimismo palpable. Esta vez, durante toda la peli tenemos serias dudas de que los buenos vayan a ganar. Dudas que al final serán confirmadas, pero de eso hablaremos más adelante. Empecemos por el principio, que también es muy diferente al de la película anterior, pues mientras que el de 'La Guerra de las Galaxias' era, como ya comentamos hace poco, muy pausado, este empieza "a saco", sin concesiones al espectador para que se ubique. Enseguida empiezan a pasar cosas: Luke atacado y secuestrado por un Wampa, Han, Leia y su tensión sexual no resuelta (la relación entre estos dos nos va a regalar un buen puñado de diálogos memorables), el ataque por parte del Imperio a la base rebelde... Genial segmento por cierto, no solo porque es absolutamente espectacular y muy emocionante, si no porque sirve para que veamos a un Darth Vader mucho más complejo, brutal, cruel e implacable que se gana, esta vez sí, el rango de villano absoluto del film. Si en la anterior entrega ya era impactante, en esta ocasión, en la que se nos presenta acompañado por la mítica 'Marcha Imperial' (la B.S.O. de esta cinta es posiblemente la más perfecta de la saga), llega a aterrar y fascinar a partes iguales. De esta manera, se confirma como uno de los mejores antagonistas de la Historia del cine.

Tras la batalla, la trama se divide en dos líneas paralelas que acabaran cruzándose y que, milagrosamente, se complementan, sin pisarse la una a la otra: Una, protagonizada por Han y su grupo (Leia, Chewie y C-3PO), y otra consistente en el entrenamiento Jedi de Luke. La primera es con diferencia la más trepidante y dinámica, pues nos encontramos a los tripulantes del Halcón Milenario siendo perseguidos sin descanso por Vader, y no hay un momento de respiro para el espectador. Todo son espectaculares persecuciones espaciales que quitan el hipo, destacando, por supuesto, la que tiene lugar en un campo de asteroides. Atención al hecho de que el capitán Solo y los suyos también deban huir del supuesto lugar seguro que encuentran en uno de los asteroides, como una señal de que no van estar a salvo en ninguna parte. Mientras tanto, vamos viendo como se asienta el romance entre Han y Leia, los piques entre el capitán y 3PO... Lo dicho, una gozada, imposible aburrirse.

Pero dejemos momentáneamente al grupo y vayamos con Luke (y R2-D2), que protagoniza la línea argumental más pausada, reflexiva y fascinante, en la cual conoceremos a uno de los mejores personajes de la saga, el gran hallazgo de 'El Imperio Contraataca':

El Maestro Yoda. La marioneta más viva del mundo, desprendiendo la más absoluta sabiduría y con una forma de hablar característica que todos conocemos, será el encargado de enseñar a Luke, que parece destinado a perder. Desde que llega al hogar de Yoda, con demasiadas ansias y nada de paciencia, queda claro que sigue siendo un crío que no está listo para lo que se le echa encima. Por si esto fuera poco, asistimos impotentes a otros dos fracasos del joven Skywalker: Primero, el de la misteriosa "cueva maligna", donde Luke se da cuenta de que su mayor enemigo es en realidad él mismo, y de que tiene mucho, mucho miedo, como demuestra el hecho de que se lleve sus armas a la cueva a pesar de que Yoda le advierte específicamente que no es necesario. Por otro lado, es incapaz de sacar su nave del agua usando la Fuerza, pero lo grave es que él sabe que no puede, con lo que queda claro que no cree realmente en lo que esta haciendo (que diferente es este Luke de aquél que pudo destruir la Estrella de la Muerte fiándose solo de su instinto). A continuación quedaremos fascinados con el monólogo de Yoda sobre la Fuerza, y que hace que casi hasta la sintamos. Pura magia.
Poco después, llega el punto de inflexión en la película: Luke tiene una premonición en la que Han y Leia sufren penurias en una ciudad en las nubes. Por supuesto, aún cuando Yoda y el espíritu de Obi-Wan insisten en lo contrario, va corriendo en su ayuda. Sabemos que no esta listo. Lo vamos a pasar mal.

Hora de volver con la tripulación del Halcón Milenario, que decide esconderse en Bespin (una ciudad... En las nubes, claro), donde vive Lando Calrissian, antiguo amigo de Han y que viene a ser una versión aún más canalla de Solo. Por supuesto, estamos en alerta permanente, más aún cuando 3PO ve algo que no debería y desaparece. Pero cuando se descubre la traición de Lando y vemos a Vader esperándoles... Bajamos al infierno literalmente, pues tras ser torturado, Han es llevado a la cámara donde será congelado en carbonita. Un lugar lleno de sombras, vapor (que bien podría ser humo) y una iluminación rojiza. La atmósfera no podría estar mejor conseguida.
El momento de la congelación es realmente magnífico. Ya sea por la impresionante banda sonora, por el memorable "lo sé" de Han como contestación al "te quiero" de Leia, o por que lo primero que vemos cuando se disipa el vapor es un primer plano de Vader (como si fuese un símbolo de su infinita maldad y poder), el caso es que cuando se acaba la escena uno acaba destrozado y agotado. Y aún tenemos que sufrir un poco más, pues Luke acaba de llegar y todos sabemos que Vader le va a dar una paliza.

Debo decir que el duelo de sables de luz que acontece me parece, de lejos, el mejor de las seis cintas que forman la saga. Violento, largo, agotador, durísimo y con un equilibro perfecto entre espectacularidad y realismo (no encontraréis las excesivas acrobacias y florituras vistas en la trilogía de precuelas), y que además tiene un plano que a mí me fascina: Cuando el combate está a punto de acabar y Luke ya está exhausto y herido, hay un momento en el que la cámara se coloca en la espalda de Skywalker, y le vemos diminuto intentando contener como puede los salvajes espadazos de un gigantesco Vader. Pelos de punta. Tras esto, ya sabéis lo que toca: Pérdida de mano y... "YO SOY TU PADRE". Sería absurdo afirmar que este alucinante y mítico momento sigue teniendo el mismo impacto, pues todo el mundo, haya visto o no las pelis, sabe que Darth Vader es el padre de Luke (¿No lo sabías?... ¡Ups!), pero como es el gran momento al que nos ha conducido todo el film, como es el auténtico clímax, como la música acompaña tan sumamente bien, y como es tan jodidamente perfecto... Sí, sigue siendo brutal.
Pero aún queda por señalar el momento en el que Leia percibe a un manco, magullado y traumatizado Luke y va a rescatarlo. Sí a eso sumamos la frase "hay otro..." por parte de Yoda, ya tenemos otro quebradero de cabeza que darle a los espectadores que vieron la película en su día.
Y así acabamos esta colosal aventura, con nuestros héroes hechos polvo (uno de ellos congelado y en manos de su peor enemigo) y con un montón de preguntas sin respuesta. Al menos ganamos a un redimido Lando como aliado.

No hay mucho más que añadir. Todos los actores están bastante mejor que en la cinta inicial, sospecho que porque Keshner es mejor director de actores que Lucas, y los efectos especiales son, una vez más, apabullantes. TODO en esta película es, simplemente, lo mejor de lo mejor.
Tres años más tarde veríamos el cierre de esta increíble saga. Un final que, si bien es notable, es ciertamente inferior a sus dos hermanas mayores. La comentaremos en unos días.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Críticas de cine: 'La Guerra de las Galaxias', de George Lucas


Mini-crìtica sin spoilers: Resulta difícil ponerse a hablar a estas alturas de semejante cinta, pues es evidente que supuso un antes y un después en la Historia del cine. Película mítica donde las haya, es una de esas obras a las que apenas se le notan los años, pues a día de hoy, nada menos que 34 años después de su estreno, sigue siendo una aventura para disfrutar una y otra vez, de esas que ponen de buen humor. Pura emoción. Pura diversión. NOTA: 10/10


Crítica completa con spoilers: No me quiero ni imaginar lo que tuvieron que flipar los espectadores que asistieron al estreno de la película, porque ya desde el comienzo se deja claro que esto... Es especial. La atronadora, magnífica, y famosísima fanfarria del maestro John Williams, naves vistas como nunca antes, un par de androides con comportamientos muy humanos... Y Darth Vader. La primera vez que le vemos deja con la boca abierta: Un ser que parece estar hecho de la maldad más absoluta, con una máscara que oculta su rostro, una respiración mecánica que pone los pelos de punta y la imponente voz de James Earl Jones/Constantino Romero. Uno de los mayores iconos del séptimo arte. Y eso que en esta primera entrega está más bien en un segundo plano, como si solo se nos insinuara su potencial como villano.
Pero vayamos con los dos androides, C-3PO y R2-D2. Para ser justos, conviene señalar que los primeros minutos, protagonizados exclusivamente por este par de robots, son algo lentos. Sospecho que Lucas, de forma muy inteligente, quiso dejar unos cuantos minutos de relax al público para que asimilase la información y los nuevos conceptos que se le acababan de presentar. Estoy seguro de que en su día el espectador agradeció esta maniobra, pero hoy en día, cuando todo lo que sucede nos lo sabemos de memoria y forma ya parte de nuestra cultura popular, resulta innecesario.

Pero no hay de que preocuparse, pues en cuanto aparece nuestro protagonista la cosa se empieza a animar: Luke Skywalker (clavado por el desaparecido Mark Hamill), un chaval soñador, con ansias de aventuras y que parece destinado a algo mucho más grande que ser un simple granjero, y con quién nos identificamos al instante. A destacar el precioso y tan recordado momento en el que Luke mira al horizonte, como queriendo escapar de su aburrida vida. Imposible no emocionarse con la música de Williams en este instante.
Poco después, conocemos al sabio y misterioso Obi-Wan Kenobi (un muy convincente Sir Alec Guiness), y es cuando entramos de lleno en el universo 'Star Wars', pues por primera vez nos hablan de los Jedi, el Lado Oscuro y la Fuerza. Y como por arte de magia nos lo creemos todo sin rechistar, gracias a la naturalidad y convicción con la que Lucas nos introduce en su creación.

Tras esto, cuando ya queda clara la misión de nuestros héroes, la película sube y sube en ritmo y emoción, sin duda gracias a el único e inimitable...

Han Solo, encarnado por mi idolatrado Harrison Ford derrochando carisma, como de costumbre. El otro héroe de la trilogía es muy diferente a Luke. Listillo, cínico, cabroncete, chulo... Pero un héroe al fin y al cabo. Luke es un crío que desea demostrar lo que vale, él quiere ser un héroe. Han sin embargo es un tío que sabe que la mejor manera de sobrevivir es ir por libre, sin preocuparse por los demás. Se niega a aceptar que tiene potencial para hacer grandes cosas. Nos encontramos, en mi opinión, ante la estrella absoluta de toda la saga... Con permiso de Vader, por supuesto.

Volviendo al desarrollo de la trama, hay que decir que a partir del momento en el que nuestros héroes se meten por accidente en  la Estrella de la Muerte y deciden rescatar a la princesa Leia (una Carrie Fisher que se defiende en el papel menos jugoso del trío principal) la película no da respiro al espectador. Por un lado tenemos a Luke, Han, Leia y al genial colega de Solo, Chewbacca, viviendo todo tipo de situaciones, como el memorable segmento en el triturador de basuras, y por otro a Obi-Wan intentando desactivar el campo de tracción que les impide marcharse, sabiendo que debe enfrentarse a Vader. Enfrentamiento que, si bien es muy poco espectacular, consigue transmitir la emoción necesaria, especialmente al final, con la muerte de Kenobi.

Y llegamos al clímax de la cinta, con el que resulta imposible no morderse las uñas: La Estrella de la Muerte a punto de destruir la base rebelde, los diminutos cazas intentando volar por los aires la mencionada estación de combate, caen todos menos Luke, Vader pisándolo los talones, la Estrella de la Muerte preparándose para lanzar el rayo destructor, Vader a un solo disparo de matar a Luke, y de repente... Han reaparece justo a tiempo, manda a tomar por saco a Vader, grita "¡¡Yiha!!", y Luke da en la diana. ¡Puf! Ya quisieran muchísimos blockbusters actuales tener unos minutos finales como estos, que consiguen que el espectador se sienta como si él mismo hubiese destruido la maldita Estrella de la Muerte y arda en deseos de aplaudir como un loco.

Y poco más que añadir. Los revolucionarios efectos especiales hicieron historia y George Lucas se ganó el cielo con una película que ha servido de inspiración, en mayor o menor medida, al cine comercial posterior.
Tres años más tarde llegó una de las mejores secuelas de la entera Historia del cine, que superó a su predecesora y expandió su universo de forma magistral. Hablaremos de ella en breve.
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